25 ago 2015

Outernet: La guerra de la información alcanza un nuevo nivel

La guerra de la información puede perderse rápidamente si uno no puede situar sus activos de propaganda informativa sobre el “campo de batalla”.
Para los EEUU, el Reino Unido o Europa, el estruendo constante de su propaganda extendida por todo el planeta a través de sus impresionantes redes de medios de comunicación, se ha topado recientemente con algunos inconvenientes.
En naciones como Rusia, China o Irán, los gobiernos y la industria local han comenzado a crear sus propias redes de Internet, sus propias alternativas a las plataformas de medios sociales controladas por Estados Unidos y a sus motores de búsqueda, y en algunos casos, incluso han creado su propio hardware para ejecutarlo todo.
También han tomado el ejemplo de los EE.UU. y han decidido aplicar medidas de censura para evitar que la información del exterior (es decir, la propaganda procedente del extranjero), entre en su nación y se difunda entre la población.
Por ejemplo, un medio creado y controlado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, La Voz de América, lleva décadas intentando insertar narrativas favorables a los intereses de Estados Unidos en los países de destino.
Tan importante ha sido siempre esta tarea de propaganda para el Departamento de Estado de Estados Unidos, que incluso ha intentado construir redes de comunicación independientes mediante la construcción de sus propias torres y estaciones repetidoras.
El Departamento de Estado de EEUU también ha gastado millones de dólares en el desarrollo del conocido como “Internet en una maleta”, un medio tecnológico para difundir Internet entre los activistas, incluso cuando el gobierno de una nación contraria a los EEUU, corte el acceso a Internet.
Pero el problema que afronta el Departamento de Estado de EEUU, es que este tipo de soluciones tecnológicas son fácilmente superadas por otros gobiernos, e incluso por los agentes no estatales que operan contra las maniobras de sedición respaldadas por Estados Unidos.
Parece que todo el mundo ha visto la estrategia del gobierno de EEUU, por esa razón, han decidido iniciar una estrategia mucho más sutil.
Para superar todas estas trabas, EEUU ha decidido financiar su proyecto de tal manera que se extienda de forma aparentemente altruista por todo el planeta y que no parezca tener relación con ninguna subversión política interesada, de manera que sea dirigido por piratas informáticos bien intencionados que no sean conscientes de que están trabajando para los intereses de EEUU; ellos serán los encargados, sin saberlo, de construir esta red de comunicación alternativa, refinarla, actualizarla y adaptarla a cualquier desafío al que se enfrente.
Ellos creerán que luchan por la libertad de expresión y contra la censura en diferentes países, cuando en realidad, facilitarán el método para que los medios de propaganda de Internet de EEUU, entren en esas naciones superando todos los impedimentos.
LA LLEGADA DE “OUTERNET”
A primera vista, Outernet parece un proyecto social increíble dirigido por gente auténtica y genuina, interesada en hacer llegar a todas las personas del planeta la enorme cantidad de información gratuita disponible en Internet.
Se trata de un proyecto de transmisión satelital, lo que significa que podrá llegar a cualquier persona en la Tierra que disponga de un receptor.
Así pues, Outernet se impulsa como un proyecto cuyo objetivo es permitir que toda la información disponible en Internet llegue a todos los rincones, para cambiar así la sociedad. Sería algo así como la creación de “una biblioteca con todo el conocimiento que quepa en el bolsillo”; pero el establecimiento de Outernet también implicará que los gobiernos soberanos no podrán censurar el acceso a Outernet.
Esa quizás es la jugada final que se esconde detrás de este proyecto aparentemente tan altruista.
Y es que si a primera vista, Outernet parece un proyecto social increíble dirigido por gente auténtica y genuina, pero cuando echamos un segundo vistazo, descubrimos que Syed Karim, es el “fundador” de Outernet.
Karim ejerció previamente como “director de innovación” en el Fondo de Inversión de Desarrollo de Medios (MDIF) que, “oh, sorpresa”, es el organismo que financia la creación de Outernet.
Y a su vez, el MDIF está dirigido por ex-empleados de la Open Society (la red fundada por el magnate de EEUU, George Soros), que a su vez, financia al MDIF.
En otras palabras, quien está detrás de Outernet es la Open Society, a través de una serie de frentes cuidadosamente ocultos y una incestuosa maraña de conflictos de intereses.
La nobleza inicial del concepto solo es una pantalla que oculta los intereses de las grandes corporaciones y de los gobiernos occidentales, que pretenden crear y utilizar Outernet para alcanzar sus objetivos de manipulación masiva a escala planetaria.
De hecho, cuando uno averigua qué tipo de informaciones se han emitido utilizando Outernet, se da cuenta de que solo es una herramienta de propaganda occidental.
Por ejemplo, Outernet ha sido utilizado para difundir las bondades de la “Guerra Quirúrjica”, una propaganda excelente para vender las actividades de los ejércitos mercenarios terroristas que Estados Unidos utiliza en Yemen, Siria, Irak, Líbano y Libia.
También ha sido utilizado para difundir el sitio web de FEMA, la web sobre el Ébola de la OMS y la web de la “Albert Einstein Institution: Promoción de la Libertad través de la acción no violenta”.
La Albert Einstein Institution, cabe recordar, jugó un papel central en la construcción de las redes creadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos cuyo objetivo era apoyar a las llamadas “revoluciones de color” que han golpeado a Ucrania, Oriente Medio e incluso el sudeste y el este de Asia.
El contenido se emite sobre la base de “votos” de los usuarios, que dan prioridad a unas informaciones sobre otras.
Pero como todo el mundo debe saber, la votación en sí es objeto de manipulación de masas. Está claro que cualquier contenido puede ser patrocinado por grupos “de votantes” bien organizados, que pueden colocarlo en la parte superior de la lista sin ningún problema.
Así que Outernet es, de hecho, un canal más de propaganda de los gobiernos occidentales y de su propaganda corporativa y se convierte pues, en otra arma más que pueden usar para manipular mentes desprevenidas.
La única función real que hace que Outernet sea diferente de Internet o de la televisión por cable, es que se emite vía satélite, y por lo tanto es difícil de bloquear en un país específico.
Obviamente, todo el contenido emitido por Outernet no es ilegítimo: hay gran cantidad de información muy útil que se está transmitiendo, votada por usuarios legítimos del sistema.
El problema es que cuando los grandes intereses lo necesitan, pueden alterar “el voto”, y difundir su propaganda a cualquier lugar de la Tierra.
Cabe señalar que los proyectos de Google y Facebook, ambos socios de la NSA y de su guerra de información contra la humanidad, ofrecen objetivos similares a los de Outernet.
Proponen drones o aeronaves que transmitan Internet en todo el mundo, de forma parecida a como lo hacen los satélites de Outernet.
De nuevo, estos emisores de información serían activos controlados por el gobierno y las corporaciones y potencialmente, utilizados para difundir sus desinformación interesada y su propaganda.
Es evidente que, al menos un pie, ya ha sido colocado en el espacio, con respecto a la continua y constante evolución de la guerra de la información.
Otras naciones tienden a seguir el ejemplo, y ya instalan sus propios organismos de radiodifusión sobre Occidente, emitiendo información que a Occidente le gustaría controlar o silenciar por completo.
Outernet parece una idea buena y los hackers que defienden la idea de Outernet, no pueden ser culpados por ello.
Pero harían bien en fijarse mejor en quién se oculta tras la iniciativa y deberían pensar en alternativas para desprenderse de los sucios intereses que están aprovechándose de esta causa tan noble.
Artículo escrito por Ulson Gunnar, analista geopolítico con sede en Nueva York, para la revista online “New Eastern Outlook”
http://tercerainformacion.es/spip.php?article90650

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